Para poner en práctica esta técnica es preciso disponer de unos peines especiales con los cuales se conseguirá el grosor de la veta y la separación entre ellas que se quiera, dependiendo siempre del peine seleccionado. Otra idea que debe quedar clara es cómo se quiere deslizar el peine, ya que los trazos pueden hacerse en línea recta, de arriba abajo, de izquierda a derecha o viceversa, o incluso marcando formas onduladas o en zigzag.
Una vez que tenga elegido el color siga los pasos que se explican a continuación:
1. Pinte previamente la pared con una base de pintura plástica o de esmalte acrílico satinado y deje que se seque durante el tiempo que venga especificado en el modo de empleo del envase. Conviene aplicar dos capas de esta pintura antes de dar el siguiente paso.
2. Posteriormente, con una brocha gruesa, suministre por encima de la pintura base una capa de veladura al aceite con un tono que contraste con el dado anteriormente.
3. Sin dejar que se seque la veladura, arrastre la pintura con un peine veteador de goma siguiendo las pautas de dirección previamente determinadas. En este paso debe tener especial cuidado con la unión de dos zonas contiguas para que se encadenen perfectamente y también deberá de centrar su atención en lograr líneas perfectamente rectas si ese es su propósito.
Como sistema de trabajo conviene ir incidiendo sobre superficies pequeñas para que la veladura no se seque, especialmente si se trata de pintura plástica al agua, por lo que será necesario ir repitiendo consecutivamente los pasos 2 y 3. Para lograr un acabado impecable es fundamental limpiar el peine veteador con un trapo humedecido en disolvente cada vez que se vaya a realizar una nueva pasada.
El veteado logrará otorgar una sensación de altura a aquellos espacios que tengan los techos bajos aunque se aconseja no abusar del peinado porque aplicado en exceso puede resultar cansado para la vista.
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