Como en todo proceso de pintura, antes de pintar, tendremos que tratar la superficie. En este caso, antes de pintar procederemos a quitar la pintura vieja de la puerta. No es nada aconsejable pintar sobre la pintura vieja, ya que el barniz o la pintura que aplicásemos no se adherirá bien.
Lo más probable es que si la puerta es vieja tenga desperfectos, entonces debemos de:
Reparar los desperfectos para que todo quede bien después del pintado.
Humedeceremos la madera antes de pintar, asi levantaremos el grano.
Lijaremos la puerta hasta alisarla.
Una vez preparados, empezamos a pintar. Agitaremos la pintura y la verteremos en un recipiente de boca ancha para que nos quepa bien la brocha o esponja a utilizar. Importante será que la que la cantidad de pintura que demos a la puerta sea abundante, aunque nos parezca que nos estemos pasando. También es importante que sigamos la veta de la madera a la hora de aplicar la pintura.
Como siempre, tendremos que esperar a que la pintura se seque antes de aplicar una segunda capa. Para terminar procederemos a aplicar una cera o un barniz. Que no nos extrañe que el color de la pintura se oscurezca un poco, ya que la aplicación de este tipo de productos conlleva estas consecuencias.
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